En la mayoría de las traducciones los libros de los profetas menores aparecen después de Ezequiel y Daniel —que son más extensos— y antes del Evangelio de Mateo, y también suelen ir en este orden: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Como ya hemos visto, la Biblia está inspirada por Dios y es muy provechosa, pues nos enseña el mejor modo de vivir. Pero ¿de verdad es así en el caso de estos libros?
¡Claro que sí! De hecho, los “profetas menores” contienen tesoros muy útiles, tesoros que nos enseñan a vivir sabiamente en estos tiempos. Para entender mejor por qué algunas personas subestiman estos libros, fijémonos nuevamente en el nombre que reciben en muchos idiomas: “profetas menores”. ¿Pudiera influir esta manera de llamarlos en lo que opina la gente acerca de ellos? Aunque sea solo un poco, ¿habrá influido también en la opinión que tiene usted?
¿Son de menor importancia los “profetas menores”?
El apóstol Pablo inició así su carta a los Hebreos: “Dios, que hace mucho habló en muchas ocasiones y de muchas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas, al fin de estos días nos ha hablado por medio de un Hijo” (Hebreos 1:1, 2). Dado que estos profetas humanos fueron instrumentos que Dios usó para transmitir Sus mensajes, no podemos considerar de “menor” importancia a ninguno de ellos ni a sus libros. Sin embargo, dejándose llevar por el nombre “profetas menores”, hay quienes subestiman sus escritos o les conceden menor autoridad que a otros libros bíblicos. Pero lo cierto es que la expresión “profetas menores” —empleada en numerosos idiomas para esos doce libros— solo indica que, en comparación con otros escritos, son más breves.
Un libro bíblico no va a tener menor importancia o valor para el lector por el hecho de ser breve. Podemos estar seguros de que los libros de los “profetas menores” no tienen menor importancia y valor para nosotros porque sean breves.
¿En qué sentido son proféticos?
Tal vez los relacionemos con la predicción del futuro. Para muchas personas, el profeta es el hombre que anuncia el porvenir, a menudo con palabras misteriosas que se prestan a muchas interpretaciones. Dicha idea influye en la opinión que algunos tienen acerca de estos doce libros.
Cuando leemos estos libros, vemos enseguida que, efectivamente, sus escritores hicieron gran número de predicciones, muchas de ellas sobre la venida del gran día de Jehová. Y este hecho coincide con el sentido básico de la palabra profeta: alguien con quien Dios mantenía una relación muy estrecha y a quien utilizaba para revelar lo que iba a suceder. Sin embargo, hay que tener presente que la función de estos profetas abarcaba más que proclamar lo que Jehová anunciaba para el futuro. En muchas ocasiones, servían de portavoces suyos y daban a conocer Su voluntad.
En resumen, no debemos pensar que estos libros, como son proféticos, se limitaron a predecir el futuro. Conviene recordar que contienen expresiones divinas sobre muchos otros asuntos. Así aprenderemos, por ejemplo, cómo quería Dios que se comportara su pueblo en aquel entonces y cómo quiere que se comporte hoy. De modo que podemos afirmar con seguridad que todos los libros de la Biblia, incluidos estos doce, resultan muy prácticos, pues nos enseñan el mejor modo de vida. En efecto, los doce libros inspirados nos ofrecen consejos valiosos para “vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual” (Tito 2:12).
¿Cómo podemos beneficiarnos?
Cuando leemos la Palabra inspirada de Dios, obtenemos muchos beneficios. Todos los libros que la componen tienen un valor único. Algunos de ellos son históricos; otros, poéticos, y otros —entre ellos los que escribieron los doce profetas— son de marcado carácter simbólico.
En estos doce libros también descubrimos representaciones proféticas de cómo ha tratado Jehová a su pueblo en tiempos modernos. Estudiar estas correspondencias resulta muy interesante y provechoso.
“¿Qué consejos prácticos le da Jehová en estos doce libros? ¿Cómo le ayudan estos escritos a ‘vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual’? ¿Qué le enseñan sobre la conducta cristiana, la moralidad, la vida familiar y las actitudes dominantes en estos días críticos, ahora que ‘viene el día de Jehová, porque está cerca’?” (Tito 2:12; Joel 2:1; 2 Timoteo 3:1). ¿Cuánto sabe sobre cada uno de estos doce libros? ¿A quiénes utilizó Dios para transmitir dichos mensajes, y qué clase de hombres fueron? ¿En qué períodos vivieron estos profetas, y qué situaciones afrontaron? ¿Qué mensaje o aplicación ofrecieron para su época, y cómo le ayudarán a usted estos datos a ver la información en su contexto?
Le invitamos a seguir explorando este blog y hallará las respuestas a muchas de estas preguntas.